Identidad y compromiso
El Círculo es una institución pluralista,
abierta a distintas ideas y posturas. Todas las posiciones
son respetadas, sea la de quienes practican la tradición,
como la de los que no lo hacen.
Por ello, es también útil consignar que nuestra Institución
tiene una identidad definida, y asume un compromiso
determinado. La identidad es judía y sionista. El
compromiso es con nuestra tradición y con una actitud
educativa.
Las actividades que desarrollamos tienen como base
y pilar a la educación judía. Ya el
célebre científico Albert Einstein,
recordó en su momento que la educación no se limita
a la enseñanza de diagramas y ecuaciones sino que "su
principal interés es la preocupación por el hombre
y su destino". Esta preocupación se traduce en
la transmisión de valores a las nuevas generaciones.
Este legado de continuidad, nace en los hogares. Y
continúa en el aula y en el club.
Otro autor sostuvo: "Quien educa a un hombre,
educa a una persona. Quien educa a una mujer, educa
a una familia". Nosotros entendemos que esto
es así, y además agregamos, de nuestra parte: Quien
educa a los niños y a los jóvenes, consolida los
lazos, las tradiciones y los valores del pueblo del
que éstos forman parte.
Por eso es tan importante que nuestros chicos reciban
los valores de una educación judía, que les permita
sentirse parte integrante del Pueblo Judío.
Esta ligazón indisoluble, a no dudar, requiere de
otro polo: el vínculo con Medinat Israel.
El Círculo, precisamente, promueve
la realización de todo judío en su vínculo personal
con el Estado judío.
Nuestra Institución adhiere desde sus orígenes al Programa
de Jerusalem, aprobado por la Organización
Sionista Mundial. A este Programa nos une
un compromiso militante. Es válido recordar aquí los
5 puntos del mismo: 1- Fomentar la unidad del Pueblo
Judío y la centralidad de Israel en la vida judía.
2- Reunir al Pueblo Judío en su Patria histórica
-Eretz Israel- por medio de la Aliá desde todos los
países. 3- Consolidar al Estado de Israel, que se
basa en la visión profética de paz y justicia. 4-
Preservar la identidad del Pueblo Judío a través
del fomento de la educación judía y hebrea, y de
la difusión de sus valores espirituales y culturales.
5- Proteger los derechos judíos por doquier.
Este compromiso con el ideario sionista es también
un modo de vivenciar el judaísmo. Y en estos tiempos
tan difíciles y de enorme crisis, constituye asimismo
una ventana al mundo.
Principios
El Círculo es una Institución...
... pluralista. En ella coexisten diferentes visiones
de mundo que deben ser escuchadas, respetadas y aceptadas
como realidades posibles en tanto forma de vida judía.
Inclusión del otro diferente como alguien que puede
enriquecernos.
... tolerante. Estamos abiertos a recibir líneas de
pensamiento disímiles siempre que enriquezcan a nuestros
socios y que se correspondan con la intención de una
educación íntegramente judía, que combate la asimilación.
... en permanente búsqueda del equilibrio. Para que
sus socios estén contenidos, puedan disfrutar de las
propuestas que se les ofrece y, fundamentalmente, tengan
el marco social adecuado que eligieron para el crecimiento
de los suyos. Un mínimo de consenso entre los asociados
permite abrir el abanico de posibilidades y de este
modo engrandecer nuestra Institución y al mismo tiempo
enriquecer a sus miembros.
... apartidaria. Toda idea democrática es bienvenida
y escuchada a fin de enriquecer los debates. Son nuestros
socios -de manera individual- quienes pueden reivindicar
determinadas preferencias políticas.
... no alineada con ninguna corriente religiosa en
particular. Nuestros socios son quienes -en el seno
de sus propios hogares- articulen sus vidas bajo la
forma religiosa que entiendan que se corresponde más
adecuadamente con sus creencias.
... en la que sus asociados son parte de una gran
familia. Sabemos que ésta es la única manera de cuidarse
los unos a los otros.
... que se honra de recibir aportes espirituales.
Siempre que sean desde una perspectiva judaica que
enriquezca el pensamiento y la vida de nuestra Comunidad.
En el camino de la continuidad
En su diaria tarea Círculo brinda
a sus asociados un marco de referencia, contención
e inserción comunitaria en un marco judaico. La hora
particularmente difícil que vivimos, con una crisis
económica que tiene profundas consecuencias sociales,
golpea también a la gente de nuestro ishuv.
Nuestra Institución, en sus treinta y cuatro años
de vida, exhibe permanentemente la actitud solidaria
que el Judaísmo proclama. Es así, que estamos asistiendo
a nuestros hermanos necesitados.
Sabemos que, lamentablemente, mucha gente se distancia
de la Comunidad, como resultado de la situación socioeconómica
imperante y de la creciente asimilación. Nosotros nos
ocupamos y preocupamos por integrar al mayor número
posible de miembros de la comunidad, que encuentran
aquí un espacio donde se vive de acuerdo al espíritu
de nuestra tradición y en los tiempos que exige la
vida de hoy.
Haciendo historia
La historia de nuestra Institución nace a
mediados de los años '60. En ese entonces
muchos dirigentes comunitarios, hombres y mujeres
que participaban activamente de la vida social, espiritual
y tradicional del judaísmo nucleados en distintos
centros sefardíes de Flores concibieron
la necesidad de originar también un espacio recreacional
y deportivo, para que los más jóvenes tuvieran esa
posibilidad en el marco de una institución comunitaria.
Fue por 1966 que, con tal fin, se
adquirió una propiedad en la calle Concordia
460. Hubo sin embargo, un sinnúmero de inconvenientes
y aquello no avanzó. Hasta que la Asociación
Argentina Sefardí de Cultura y Beneficencia cedió al
naciente Círculo el lote que aquella
poseía de la propiedad en la calle Avellaneda
3549. La reunión fundacional se
llevó a cabo el 28 de noviembre de 1968 y
allí se redactó el primer Acta del Círculo
Social Hebreo Argentino. Aquella primera
Asamblea fue presidida por Don Alberto Babor.
Se elige entonces la primera Comisión Directiva de
la Institución. Ésta es encabezada por el Sr.
Alberto Babor (Presidente), siendo el Sr.
Salamán Tasat el Secretario General. A su
vez, la Personería Jurídica nos
fue concedida el 4 de julio de 1969.
La inauguración
Se comenzaron las obras de la Sede Social en octubre
de 1973, al colocarse la piedra fundamental. Se contaba
entonces con 500 socios vitalicios y se adquirió incluso
un terreno lindero. Para recaudar fondos se hizo un
espectáculo en el Plaza Hotel. Y, con idéntico objetivo,
comenzó lo que con los años constituiría un verdadero
clásico del Circulo: los avants-prèmieres (estrenos)
de funciones de cine, teatro y/o música. Aquel primer
estreno fue el de la exhibición en la Argentina de
una película israelí.
El 25 de mayo de 1978, en que oficialmente se
inaugura la nueva Sede Central se hizo una
Cena-Show, con las instalaciones totalmente colmadas
por nuestros socios. El espectáculo contó con muy
prestigiosas figuras de la canción, como la argentina
Valeria Lynch y la israelí Iaffa Iarkoni, siendo
conducido por el animador Héctor Larrea.
Con la Sede propia en pleno funcionamiento, cobró impulso
nuestro desafío por consolidar un proyecto comunitario
de tercera generación, inspirado en el pluralismo y
la libertad de las ideas. Un proyecto apuntalado en
la preservación de nuestra identidad y nuestros valores,
al tiempo que en la necesidad de aglutinar a las distintas
franjas de edades en actividades sociales, recreativas
y deportivas.
Nace el Club de Campo
La recaudación de los avants-prèmieres fue básicamente
volcada a la construcción del Club de Campo.
El Club de Campo, ubicado en Canning, Partido de Esteban
Echeverría, se halla en una zona de excepcional verdor
y saludable hábitat. Son 40 hectáreas, de las cuales
se edificó en 18 de ellas.
Se inaugura el 2 de diciembre de 1990.
Desde su origen pasa a ser el lugar adecuado para el
fin de semana en familia. Nuestra Comisión
Directiva de entonces era integrada -entre
otros- por el
Sr. Marcos Cohen (Presidente),
el Sr.
Salomón Daye (Vicepresidente 1º),
el Sr. Daniel Cohen
(Vicepresidente 2º),
el Sr. Alberto Chamma (Secretario
General)
y el Sr. Salomón Bucai (Tesorero).
Inicialmente se trataba de un conjunto de 64 viviendas
agrupadas en 8 conjuntos de 8 unidades cada uno, con
una distancia de 20 metros entre las viviendas. Cada
una de éstas, tenía -aproximadamente- 64 metros cuadrados
cubiertos y un total de 150 metros cuadrados de terreno.
Entre sus instalaciones deportivas, se cuentan la Pileta
de Natación, canchas de fútbol, de vóley y de tenis.
Además del Club House y un práctico quincho cubierto
con parrillas, posee instalaciones para distintas actividades
socioculturales y recreativas. Su restorán kasher es único
en la zona y acuden familias que cuidan nuestra tradición.
Importante logro
Al abrir este nuevo espacio, al sumar el cielo abierto
y el esplendoroso verdor al hábitat de nuestros socios,
nos propusimos un armonioso empleo del tiempo libre.
Entendimos que era fundamental brindarles la posibilidad
de disfrutar del fin de semana. Históricamente pasamos
-cómo es sabido- por situaciones conflictivas, debidas
a que hubo quienes hacían una interpretación muy rigurosa
de ciertos principios religiosos y se importunaban
por el funcionamiento de nuestra Sede Central en día
sábado.
Con la incorporación del Club de Campo, entonces,
además de poder tomar contacto con el verde, el sol
y la vida en naturaleza, pudimos poner fin a dicha
situación conflictiva. Para hacerlo nos fundamos en
tres criterios: 1) la tolerancia en las ideas; 2) el
equilibrio en las decisiones; 3) el respeto a todos
los asociados.
El resultado fue que, desde su inauguración, el Club
de Campo nos permitió la convivencia armónica
de los socios más tradicionalistas con los más aperturistas.
Fue así porque nos propusimos -y lo logramos- que
unos y otros tuviesen su espacio. Así, por ejemplo,
tenemos allí una sinagoga, y el
servicio religioso es una realidad de cada Shabat.
En las cercanías, quienes quieren jugar al tenis
o al fútbol, o ir a la pileta, pueden también hacerlo.
Hay, asimismo, reglas tácitas de respeto del otro,
por las que -entre otras cosas- en la noche del viernes
nadie hace un asado, por ejemplo. Se trata de no
herir la susceptibilidad del otro. Nadie avasalla
las ideas y principios de los que tienen un diferente
estilo de abordar el Shabat y todos hacemos, en armonía,
el vigoroso presente de nuestro querido Círculo.
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